Los Pobres y los Necesitados
Por Jamie W. Zumwalt
La verdad no nos consideramos “ricos.” Nos comparamos con nuestros vecinos y decimos, “no tengo una alberca.” O “nada más tengo un carro, aún no soy dueño de mi casa.” No comienzo a tocar el tema de nuestra riqueza física en comparación con el resto del mundo. Es ridículo poder creer – la diferencia en nuestra forma de vida. Pero, ¿qué hay de nuestra riqueza espiritual? ¿qué hay con nuestras riquezas en Cristo? Hemos recibido vida eterna. Tenemos redención completa y gratuita, y la libertad de expresarlo y vivirlo en cualquier forma que el Señor nos diga.
Somos tan ricos que aun podemos elegir la clase de “comida” que nos gusta y a cual “restaurante” queremos ir la próxima semana. Algunas iglesias ofrecen “malteadas.” Algunas ofrecen “filete.” Si no nos gusta el estilo de adorar de una iglesia, podemos cambiarnos. Si no nos gusta la forma en que un pastor predica, podemos ir a escuchar a otro pastor. No me refiero a herejías o a reconocer importantes diferencias doctrinales. Solo hablo de preferencia. Somos tan ricos con la abundancia del Evangelio entre nosotros que tenemos la capacidad de hacer elecciones basándonos en nuestros gustos. No digo que sea algo malo, sino que somos enormemente bendecidos. Pero con tan gran cantidad de bendición viene un gran grado de responsabilidad.
Mientras nos sentamos en cómodas sillas cada domingo, bendecidos por la exposición elocuente de la Palabra de Dios, la mitad del mundo todavía tiene que escuchar el nombre de Jesús por la primera vez. Phil Bogosian, otro “fanático” que aboga la causa de los pobres y necesitados espiritualmente, ha dicho que la iglesia en América está como un cerdo gordo viéndose en el espejo pintándose los labios, mientras el mundo se va al infierno. Esta no es la clase de esposa que Cristo desea. De hecho, yo no creo que el tomaría una esposa que luciera de esa manera. El desea una que vaya con Él a todo el mundo con las manos extendidas para entregar el Evangelio a los pobres y necesitados. (Prov. 31:20)
¿Quiénes son los pobres? ¿quiénes son los necesitados? Todos hemos visto las fotografías de los niños hambrientos en África, fotografías de los pobres en India, durmiendo en las calles, cuerpos enflaquecidos por falta de comida y techo. Recientemente hemos visto fotografías de familias en Corea del Norte comiendo “sopa de madera.” Seguramente estos son los pobres de los pobres, los necesitados de los necesitados, y conocemos la admonición de la escritura para ayudar a los pobres y necesitados. Pero, ¿qué pasa con los “pobres y necesitados” espiritualmente?” Están los uighurs de Taiwán, separados de otros 7 millones de uighurs, esas 26,000 almas no tienen una iglesia, y apenas una persona ha venido a decir “yo oraré por los uighurs hasta que reciban el Pan de Vida.” Mientras tanto sus vidas se acaban sin ningún equipo de rescate que sea enviado a ayudarles. De ninguna manera son únicos. Mientras tenemos mas de cincuenta nuevas traducciones de la Biblia, los hokkien, mas de 14 millones de individuos, ¡no tienen Biblia!
Hemos escuchado que “si Dios no juzga a América, tendría que perdonar a Sodoma y Gomorra. ¿Por qué? ¿Cuál era el pecado de Sodoma y Gomorra? Frecuentemente pensamos que la homosexualidad era su gran pecado pero, ¿cuál dice Dios que era su pecado? “ ESTA FUE LA MALDAD DE SODOMA, TU HERMANA: SOBERBIA, PAN DE SOBRA Y ABUNDANCIA DE OCIO TUVIERON ELLA Y SUS HIJAS; Y NO FORTALECIÓ LA MANO DEL AFLIGIDO Y DEL NECESITADO.” Míralo bien. Es Ezequiel 16:49.
¿No somos una imagen de lo que Jesús describió como sería la gente en los días cercanos a Su regreso? Él dijo que seríamos como en los días de Lot: comiendo, bebiendo, comprando, vendiendo, plantando y construyendo. ¿No somos así? Nosotros comemos, dormimos, trabajamos, comemos, dormimos, trabajamos – para soportar el estilo de vida que nos da comodidad. Y mientras tanto, aquellos que nunca han escuchado de Jesús van al infierno. Entonces Jesús nos recuerda de la esposa de Lot que se detuvo a mirar su casa y sus posesiones y se transformo en un pilar de sal.
Nos preguntamos porque nuestra nación esta en crisis moral y espiritual. ¿Por qué nuestros niños andan por las calles cargando armas? ¿Por qué el aborto se ha convertido en una opción común? ¿Por qué es tan prolífico el uso de drogas ilegales? ¿y porque la iglesia parece incapaz de hacer una diferencia? Parece que estamos bajo una maldición... “EL QUE DA AL POBRE NO TENDRÁ POBREZA; MAS EL QUE APARTA SUS OJOS TENDRÁ MUCHAS MALDICIONES.” (PROV. 28:27) Vivimos con facilidad y comodidad espiritual, agradecidos por el hecho de que iremos al cielo, mientras hay muchos que nunca han tenido la oportunidad de elegir a Jesús, y nosotros apartamos la mirada.
“¡AY DE LOS QUE DICTAN LEYES INJUSTAS, Y PRESCRIBEN TIRANÍA, PARA APARTAR DEL JUICIO A LOS POBRES, Y PARA QUITAR EL DERECHO A LOS AFLIGIDOS DE MI PUEBLO; PARA DESPOJAR A LAS VIUDAS, Y ROBAR A LOS HUÉRFANOS! ¿Y QUÉ HARÉIS EN EL DÍA DEL CASTIGO? ¿A QUIÉN OS ACOGERÉIS PARA QUE OS AYUDE, CUANDO VENGA DE LEJOS EL ASOLAMIENTO? ¿EN DÓNDE DEJARÉIS VUESTRA GLORIA? SIN MÍ SE INCLINARÁN ENTRE LOS PRESOS, Y ENTRE LOS MUERTOS CAERÁN. NI CON TODO ESTO HA CESADO SU FUROR, SINO QUE TODAVÍA SU MANO ESTÁ EXTENDIDA.” (ISAÍAS 10:1-4)
Hacemos nuestras reuniones, y hacemos nuestras decisiones para construir nuevos edificios y poner alfombra nueva, mientras la mitad del mundo ni siquiera tiene una iglesia. Decidimos comprar un mejor sistema de proyección, para que así podamos cantar nuestras alabanzas, y aun robamos a aquellos que nunca han escuchado de Jesús la oportunidad de estar en la gran multitud, adorando ante el trono. Esos son los pueblos que nunca han escuchado que tienen un Esposo y que tienen un Padre – las viudas y los huérfanos.
Jesús habló de un hombre rico, de vestidos costosos a la última moda, pasando su vida en sus placeres. Un hombre pobre llamado Lázaro, cubierto de llagas, sentado en su puerta. Para todo lo que vivía era para recoger migajas de la mesa del hombre rico. Así son los pueblos no alcanzados del mundo. Literalmente viven y mueren si le damos algunas de nuestras “migajas” o no.
En la historia, ambos mueren. El hombre pobre es llevado al regazo de Abraham, mientras que el hombre rico se fue al infierno. Podía ver a Lázaro en los brazos de Abraham a través de una gran cima. Gritaba, “¡Abraham, ten misericordia! Envía a Lázaro a que ponga una gota de agua para refrescar mi lengua. Estoy en la agonía de esta fuego.” Pero Abraham dijo, “recuerda que en tu vida tu tenías las cosas buenas y Lázaro las malas.” Nosotros, por cualquier razón, hemos nacido en un lugar donde el Evangelio es abundante. ¡Somos ricos! Los no alcanzados, aquellos que viven en la ventana 10/40, los min-nan, los uighers, los taidam, los gharwali – han nacido en pobreza espiritual, y tienen hambre – dirigiéndose al infierno.
Jesús continúa la historia diciendo que el hombre rico suplicaba a Abraham diciendo, “envía a Lázaro a mi padre donde tengo cinco hermanos, para que les diga y los advierta, para que no terminen en este lugar de tormento.” Entonces Abraham respondió, “tienen a Moisés y a los profetas para que les digan. Que los escuchen.” ¿No tenemos también nosotros las escrituras que nos revelan el corazón de Dios por aquellos que no lo conocen? Aun el Antiguo Testamento esta lleno de Su deseo de que cada nación venga a adorarle.
El hombre rico respondió, “Yo sé, padre Abraham, pero no escuchan. Si alguien regresa de los muertos, entonces cambiarán.” Abraham respondió, “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco van a ser convencidos por alguien que se levante de los muertos.”
Nosotros tenemos a alguien que se levanto de los muertos. En su resurrección, Jesús nos mando que llevemos el evangelio a cada lengua, tribu y nación. No es la voluntad de Dios que alguno perezca, sino que todos tengan vida eterna.
El que cierra su oído al clamor del pobre, También él clamará, y no será oído. (PROV. 31:13) Nosotros somos ricos, y ellos son pobres, clamando por las migajas del Evangelio que nosotros tenemos. ¿De quien crees que Dios tendrá misericordia?
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